martes, 6 de octubre de 2009

El reto de la vida no es aplacar el deseo de la muerte,
sino sobrevivir a tus muertos.

Hace poco hizo un año del día aquel que no estuve
y del que él se fue, pudiendo decir adiós, por suerte.

Toda una vida con ella, que se fue antes, y él la siguió,
siempre triste y solo, pero nunca sólo triste.

Un corazón tan grande... que nunca se desvanecerá,
porque el reto de la vida no es aplacar el deseo de la muerte,
sino que alguien te recuerde cuando hayas muerto.

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