Ya llega el invierno y mis labios están fríos y secos
No consigo bajar la guardia, pero nadie me ayuda.
Y me siento inútil, ya no sirvo para nada
Porque yo no puedo discutir y hacer como que no pasa nada.
Yo me rayo, lloro, me ahogo y dejo de respirar.
Y no se dan cuenta, toda mi vida es un silencio.
Un silencio que pocas personas saben, y aun menos comparten.
Porque el amor no es un juego, pero cuando se convierte en juego de amantes- yo te hago daño si tu me lo haces antes- acaba por quemarte a tí y los que están delante.
Porque la mariposa del invierno se ha posado en mis mejillas y tiene ganas de discutir y de hacerme daño, pero eso sí, sin darse cuenta.


