
Y te conviertes en mi espejo
en fiel reflejo de las lágrimas que se fueron
y nunca volverán,
porque aprendo.
No soy más fuerte que ayer
y ni siquiera lo intento.
Se me rompen los esquemas
y se los lleva el seco viento.
Me arrastra hasta el infierno
y me levanto de nuevo,
tengo los pies en la tierra
aunque no por mucho tiempo.
Espero...
porque confundo la realidad con el viento
y al final siempre me pierdo en este puto pensamiento
que me hace sentir como una idea sin su genio
¡Qué más dará por dónde venga el viento!
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